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La mejor ruta a pie por la montaña del Tibidado

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Hoy os proponemos una ruta a pie muy especial por la montaña del Tibidabo, un  imprescindible qué visitar Barcelona. Un paseo largo, de unas 3 horas de durada, pero agradable  y que nos permite conocer algunas maravillas ocultas de esta montaña.

La ruta empieza en la plaza Kennedy hasta el parque de la Font del Racó, donde a lo largo de la avenida del Tibidabo se concentra varias joyas arquitectónicas de Barcelona: la Rotonda, diversas obras de Enric Sagnier, como la casa Ignasi Coll donde está la escuela SIL, otras de Josep Puig i Cadafalch, como la Casa Muntadas, medio escondida al final de la avenida, o de Joan Rubió i Bellver, que firma, entre otros, el famoso Frare Blanc.

Si evitamos la tentación del funicular y seguimos nuestro paseo por la calle de Manuel Arnúis, encontraremos la casa de cuento de hadas que lleva el nombre de este banquero. Construido por Enric Sagnier, este edificio es conocido como El Pinar y se ubicó en un lugar estratégico para que hicieran reclamos a la urbanización. Hoy en día, la casa iluminada sigue atrayendo las miradas hacia la montaña.

Dejando atrás la menos pintoresca de los guardeses, llegamos al Pla dels Maduixers, puerta de entrada de la carretera de las Aigües. Después de cruzar el puente por encima de la vía del Funicular, nos dirigimos a la carretera de Vallvidrera a Barcelona.

Empieza aquí el tramo más largo de nuestra ruta, el que transcurre por una pista tranquila en medio del bosque y bajo la imponente sombra de la torre de Collserola. De parada obligatoria en este camino con los viveros de Can Borni o el Observatori Fabra. Al final del camino, encontramos el parque de bomberos y el Ideal Pavillon, uno de los hoteles de lujo que funcionaron en la zona en su día y ahora es una residencia particular.

Llegamos ya al final de nuestra ruta en la torre de Collserola, de Norman Foster, que corona el Turó de la Vilana, de 445 metros. En este punto, encontraremos un ascensor que lleva hasta el mirador, elevado hasta 135 metros. La vista panorámica es única, abarcando desde el Baix Llobregat hasta el Vallès. En Barcelona, no sé puede mirar desde más arriba.

Sin duda, una ruta a pie única y especial por Barcelona para disfrutar de la naturaleza que todavía nos regala los alrededores de la ciudad condal.  Porque el Tibidado no deja de ser uno de los espacios imprescindibles qué visitar en Barcelona.

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